Hay que decir que llevamos tiempo con el blog bastante retrasado, todo esto pasó hace ya tiempo, hemos intentado postear cositas para que no quedaran muy lejanas y a destiempo, como la Navidad.
Dicho esto.... Un día muy muy lejano llegamos a Potosí en una carrera-rally contrarreloj por parte de un conductor que bien podría participar en el Dakar. Como viene siendo ya una constante, la lluvia llego con nosotros.
Es casi lo que más podemos contar de Potosí, lluvia, lluvia y lluvia. No pudimos aprovechar demasiado la ciudad, hicimos bastante vida de hostel, donde conocimos a unas viajeras todo terreno que nos contaron algún secreto de como se puede sobrevivir en un viaje largo con poco dinero.
En los ratos de tregua de lluvia descubrimos la fascinación que sienten los potosinos por las luces de navidad, la ebullición constante de los mercados (llueva, truene o diluvie) o como encontrar un lago termal en las montañas. Si lo encuentras, te bañas sólo o con algún otro gringo perdido. Y te preguntas como no hay nadie en semejante paraíso, todo tiene su explicación, los lugareños no saben nadar y les da miedo el monstruo de la profundidad del abismo. Cosas que tiene Bolivia.
Al tercer día de lloviznas te cansas del lugar y algo enfadado decides cambiar de ciudad. Antes de eso conseguimos un medio trueque/venta de nuestra querida cámara rota y nos hicimos con una compacta que nos hará un apaño mientras tanto. Lloramos a las fotos que nunca volverán a ser lo que eran :( Con la urgencia por frustración que nos entró por irnos no vimos las famosas minas de Potosí, algo imperdible por lo que nos han dicho. No siempre se puede hacer todo.
Cambio de tercio, unas horas después llegas a Sucre con la maldita lluvia a cuestas, ¡¡basta ya!! A dormir que mañana será otro día. Te despiertas y un rayo de luz entra por la ventana, ¿es un rayo de esperanza? No es esperanza, es una realidad, una mañana espléndida te invita a relacionarte con Sucre con un buen pateo por sus calles bajo la mirada de un radiante Lorenzo. Sucre, la ciudad blanca te recibe con el brillante reflejo del sol en sus fachadas, sus inmaculadas iglesias y sus construcciones coloniales. Sientes un regusto andaluz al asomarte a los patios interiores de los caseríos, cada uno con su propio micro cosmos.
Esta vez sí, disfrutas, de la ciudad. Tienes tiempo para todo. Te culturizas un poco en iglesias y museos. Te sorprendes al enterarte que es Sucre, y no La Paz como nos enseñaron en el cole en España, la capital de Bolivia. Pasas un rato en la plaza tomando algo al lado de un abuelo que da de comer a las palomas. Sales un poco de fiesta y celebras el fin de carrera de Ina. ¡¡Congratulations!! Encuentras viajeras supervivientes y vendes unas galletas canadienses con ellas, ¡¡rico, rico, a un boliviano!!!! Y por supuesto andas y andas bajo el sol.
Recuperas el "flow" de viaje y energía para descubrir el siguiente destino.
Volvemos a partir, siempre al norte.
Patio Blanco |
La mejores vistas de Potosí desde aquí |
¿Un jugo? |
El Espíritu iluminado de la Navidad en Potosí |
Cerveza en lo alto |
La vida en la plaza es así
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A vista de abuelo
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Feria del libro colorida
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Compañeros de Viaje
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Apuntando al cielo
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Terrazas de Iglesia |
Las despedidas fuera por favor |
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